Vía navegable Volga-Báltico, Canal de navegación en Rusia Noroccidental
La vía fluvial Volga-Báltico conecta el río Volga con el mar Báltico a través de ríos, lagos y canales artificiales en unos 1.100 kilómetros. El sistema utiliza cuerpos de agua naturales como el embalse de Rybinsk y el lago Beloye, unidos por esclusas que regulan los diferentes niveles de agua.
Los primeros proyectos de canal comenzaron a principios de los 1800 bajo Alejandro I para mejorar las conexiones interiores. La modernización importante en los años 1960 permitió que barcos más grandes navegaran la ruta.
La vía fluvial conecta regiones del interior y permite el movimiento de mercancías entre el mar Caspio y San Petersburgo a través de múltiples áreas. Influye en la vida local de los territorios que atraviesa y funciona como una ruta comercial importante.
El sistema acomoda embarcaciones de hasta 5.000 toneladas y mantiene una profundidad mínima de cuatro metros. Las esclusas en toda la ruta permiten el paso seguro y ajustes de nivel del agua.
La ruta vincula tres masas de agua distintas: el embalse de Rybinsk, el lago Beloye y el río Kovzha para formar un pasaje continuo. Este arreglo permite que los barcos viajen sin interrupción desde la Volga hasta el Báltico.
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