Gullfoss, Cascada en Biskupstungur, Islandia
Gullfoss es una cascada en Bláskógabyggð formada por dos saltos separados a lo largo del río Hvítá que descienden en total unos 32 metros. Las cascadas arrojan agua de glaciar hacia un cañón estrecho cuyas paredes de roca volcánica oscura se estrechan hacia abajo.
A principios del siglo XX, inversores extranjeros intentaron usar las cataratas para un proyecto hidroeléctrico, lo que provocó una disputa. Una mujer local llamada Sigríður Tómasdóttir se opuso al plan y ayudó a conseguir la protección del lugar en 1929.
La residente Sigríður Tómasdóttir encabezó una campaña para proteger Gullfoss, estableciendo un precedente en la conservación natural de Islandia.
Un centro de visitantes con baños y cafetería se encuentra cerca de las plataformas de observación, conectadas por senderos pavimentados. El lugar permanece abierto todo el año, aunque en invierno los caminos pueden estar helados y requerir calzado resistente.
En verano, el caudal puede alcanzar 140 metros cúbicos por segundo, creando una nube de rocío que suele formar un arcoíris. El cañón mismo tiene alrededor de 70 metros de profundidad y solo 21 metros de ancho, dando la impresión de que el agua desaparece en la tierra.
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