El Juicio Final, Fresco renacentista en Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano
El Juicio Final es un fresco que cubre toda la pared del altar de la Capilla Sixtina y mide aproximadamente 14 por 12 metros. La composición presenta casi 400 figuras humanas de diversos tamaños, algunas desnudas y otras parcialmente vestidas, distribuidas en varios niveles sobre la superficie del muro.
El papa Paulo III encargó a Michelangelo esta obra en 1535, cuando el artista ya tenía más de sesenta años. El fresco fue inaugurado el 31 de octubre de 1541 y sustituyó dos pinturas anteriores que ocupaban previamente la pared del altar.
Los visitantes suelen permanecer largo rato frente al muro intentando identificar los cientos de figuras que Michelangelo pintó en distintas posturas y estados. La composición muestra a Cristo en el centro rodeado de santos y condenados, reflejando la visión católica del fin del mundo tal como se enseña en sermones y liturgia.
La restauración entre 1980 y 1999 eliminó capas oscuras de suciedad y cola, revelando los colores brillantes originales. Los visitantes deben centrarse primero en la figura central y luego dedicar tiempo a examinar las secciones superior e inferior por separado para una visión más clara.
Michelangelo se pintó a sí mismo en la escena como la piel desollada que sostiene San Bartolomé, uno de los mártires. El rostro en la piel se cree que es el del propio artista, interpretado como una expresión de su conflicto interior durante el trabajo.
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